Sunday, April 24, 2005
Thursday, April 21, 2005
Monday, April 18, 2005
Tuesday, April 12, 2005
Galimberti, Umberto. Diccionario de Psicología. Siglo XXI Editores, México. 1a. Edición en español. 2002.
Celos: Estado emotivo determinado por el temor, fundado o infundado, de perder a la persona amada en el momento en el que ésta revela afecto hacia otra persona.
Separación: Distanciamiento que puede estar acompañado de angustia por el temor a perder a la persona amada o considerada indispensable para satisfacer la propia necesidad de protección y cuidado. Según O. Rank dicha angustia es una continuación de la experiencia traumática que caracterizó la separación del cuerpo materno en ocasión del nacimiento.
Relación de objeto: Relación del sujeto con los objetos del mundo externo y con los objetos interiores. Después de Freud el psicoanálisis prefirió al término "objeto" la expresión "relación objetal", queriendo subrayar la originalidad de la relación respecto al individuo considerado en su aislamiento. La relación es propiamente una interrelación en el sentido de que no se limita a indicar la forma con la que el sujeto constituye sus objetos, sino también la forma en que éstos actúan en él.
Díada: Término psicoanalítico que introdujo R.A. Spitz para indicar la relación madre-niño en los primeros años de vida.
Depresión: Alteración del tono del humor hacia formas de tristeza profunda, con reducción de la autoestima y necesidad de autocastigo.
Apego (o adhesión): Fuerte vínculo afectivo hacia una persona, una cosa, un ambiente, un modo de vida, que presenta en ocasiones rasgos de dependencia identificables a partir del modelo original que es el de la adhesión del niño a la figura materna. Desde el punto de vista psicoanalítico, la adhesión es una forma de fijación a una fase anterior de desarrollo que persiste de manera inmadura y en ocasiones neurótica con los vínculos normales que poco a poco se desarrollan.
Obsesión: El término, que se deriva del latín obsidere, que significa asediar, bloquear, ocupar, describe la condición de quien está obstaculizado por la necesidad irreprimible de cumplir determinados actos o de abstenerse de otros, o está obligado a ocuparse de pensamientos o ideas particulares que no es posible evitar, repitiendo indefinidamente esta obligación de la que no logra separarse y de la que tampoco obtiene satisfacción.
Duelo: Estado psicológico consecuente a la pérdida de un objeto significativo que formaba parte integrante de la existencia. La pérdida puede ser de un objeto externo, como la muerte de una persona, la separación geográfica, el abandono de un lugar, o interno, como la desaparición de una perspectiva, la pérdida de la propia imagen social, un fracaso personal y semejantes. Del duelo, que siempre entraña una identificación con el objeto perdido, se sale mediante un proceso de elaboración psíquica o "trabajo de duelo" como dice S. Freud, que prevé una fase de renegación, en la que el sujeto rechaza la idea de que la pérdida haya sucedido; una fase de aceptación, en la que se admite la pérdida, y una fase de separación del objeto perdido con reinvestimiento hacia otros objetos de la libido que está ligada al objeto. El trabajo del duelo requiere cierto tiempo para retirar los investimientos libidinales, y la humanidad siempre ha utilizado este tiempo en ceremonias y prácticas rituales. Una interrupción en el trabajo del duelo lleva a la melancolía, que surge cuando el sujeto siente el objeto perdido como una parte ineliminable de sí, del cual no se puede separar mas que separándose de sí mismo. En este caso el dolor del duelo, de normal, se vuelve patológico.
Resistencia: Término psicoanalítico que se refiere a la oposición inconsciente del sujeto sometido a análisis a llegar a sus propias dinámicas profundas.
Esquizoide: El término lo introdujo E. Bleuler para referirse a los sujetos que presentan una escisión entre las funciones emotivas y las intelectuales. Por extensión el término se refiere a una persona distante y desconfiada, más inclinada hacia los contenidos fantásticos que hacia los datos de la realidad. Por extensión del uso infantil de estas defensas, se llama "esquizoide" la personalidad que en la edad adulta recurre a ellas, adoptando escisión, denegación, introyección y proyección para defenderse del sentimiento de culpa y de la depresión.
Celos: Estado emotivo determinado por el temor, fundado o infundado, de perder a la persona amada en el momento en el que ésta revela afecto hacia otra persona.
Separación: Distanciamiento que puede estar acompañado de angustia por el temor a perder a la persona amada o considerada indispensable para satisfacer la propia necesidad de protección y cuidado. Según O. Rank dicha angustia es una continuación de la experiencia traumática que caracterizó la separación del cuerpo materno en ocasión del nacimiento.
Relación de objeto: Relación del sujeto con los objetos del mundo externo y con los objetos interiores. Después de Freud el psicoanálisis prefirió al término "objeto" la expresión "relación objetal", queriendo subrayar la originalidad de la relación respecto al individuo considerado en su aislamiento. La relación es propiamente una interrelación en el sentido de que no se limita a indicar la forma con la que el sujeto constituye sus objetos, sino también la forma en que éstos actúan en él.
Díada: Término psicoanalítico que introdujo R.A. Spitz para indicar la relación madre-niño en los primeros años de vida.
Depresión: Alteración del tono del humor hacia formas de tristeza profunda, con reducción de la autoestima y necesidad de autocastigo.
Apego (o adhesión): Fuerte vínculo afectivo hacia una persona, una cosa, un ambiente, un modo de vida, que presenta en ocasiones rasgos de dependencia identificables a partir del modelo original que es el de la adhesión del niño a la figura materna. Desde el punto de vista psicoanalítico, la adhesión es una forma de fijación a una fase anterior de desarrollo que persiste de manera inmadura y en ocasiones neurótica con los vínculos normales que poco a poco se desarrollan.
Obsesión: El término, que se deriva del latín obsidere, que significa asediar, bloquear, ocupar, describe la condición de quien está obstaculizado por la necesidad irreprimible de cumplir determinados actos o de abstenerse de otros, o está obligado a ocuparse de pensamientos o ideas particulares que no es posible evitar, repitiendo indefinidamente esta obligación de la que no logra separarse y de la que tampoco obtiene satisfacción.
Duelo: Estado psicológico consecuente a la pérdida de un objeto significativo que formaba parte integrante de la existencia. La pérdida puede ser de un objeto externo, como la muerte de una persona, la separación geográfica, el abandono de un lugar, o interno, como la desaparición de una perspectiva, la pérdida de la propia imagen social, un fracaso personal y semejantes. Del duelo, que siempre entraña una identificación con el objeto perdido, se sale mediante un proceso de elaboración psíquica o "trabajo de duelo" como dice S. Freud, que prevé una fase de renegación, en la que el sujeto rechaza la idea de que la pérdida haya sucedido; una fase de aceptación, en la que se admite la pérdida, y una fase de separación del objeto perdido con reinvestimiento hacia otros objetos de la libido que está ligada al objeto. El trabajo del duelo requiere cierto tiempo para retirar los investimientos libidinales, y la humanidad siempre ha utilizado este tiempo en ceremonias y prácticas rituales. Una interrupción en el trabajo del duelo lleva a la melancolía, que surge cuando el sujeto siente el objeto perdido como una parte ineliminable de sí, del cual no se puede separar mas que separándose de sí mismo. En este caso el dolor del duelo, de normal, se vuelve patológico.
Resistencia: Término psicoanalítico que se refiere a la oposición inconsciente del sujeto sometido a análisis a llegar a sus propias dinámicas profundas.
Esquizoide: El término lo introdujo E. Bleuler para referirse a los sujetos que presentan una escisión entre las funciones emotivas y las intelectuales. Por extensión el término se refiere a una persona distante y desconfiada, más inclinada hacia los contenidos fantásticos que hacia los datos de la realidad. Por extensión del uso infantil de estas defensas, se llama "esquizoide" la personalidad que en la edad adulta recurre a ellas, adoptando escisión, denegación, introyección y proyección para defenderse del sentimiento de culpa y de la depresión.
Saturday, April 09, 2005
Para los antiguos griegos, la naturaleza de la inspiración poética tenía origen en un espacio indeterminado entre la neurosis y la psicosis, entendiendo nosotros por neurosis la crisis emocional y por psicosis el trastorno de alternancia de ánimo de los maníaco depresivos, espacio en el que la creación literaria cumpliría la función de catarsis. La cuestión fundamental es que si el escritor es un neurótico hay que ver si es la neurosis la que pasa a conformar la obra o es la obra la que vuelve al escritor un neurótico. Y si esto es así, por qué una obra neurótica, creada por un neurótico, resulta a pesar de todo inteligible para el lector.
Freud consideraba al escritor como un neurótico que por un lado es incapaz de renunciar a los placeres instintivamente primarios, alimentando su neurosis en su obra, y por otro, pretende solucionar el problema neurótico a través de una obra. Por ejemplo, un autor neurótico es Dickens, quien aseguraba ver y oir a sus personajes hasta el extremo de que eran los personajes mismos quien dirigían la acción, lo cual parece estar conectado con la sinestesia del hiperestésico, quien por un exceso de sensibilidad es capaz de asociar percepciones sensoriales a través de estímulos en las palabras.
Jung, por su parte, elaboró una compleja tipología psicológica del artista por la cual el carácter extrovertido e introvertido se subdivide en cuatro tipos, en cada uno de los cuales predomina el pensamiento, el sentimiento, la intuición o la sensación, a la vez que agrega que hay dos tipos de creador, el objetivo y el subjetivo.
Kretschmer, importante psiquiatra alemán, realizó una compleja pero interesante tipología de caracteres que en lo que a literatos se refiere divide en poetas con tendencias esquizofrénicas y novelistas maníaco depresivos, lo cual parece enlazar con la visión del poeta poseso y el poeta artífice.
Nietsche, en El origen de la tragedia también habla de esa polaridad, contraponiendo el espíritu dionisíaco al apolíneo, ya que Apolo y Dyonisos eran dioses del arte.
http://www.elaleph.com/foros/viewtopic.php?t=15795
Freud consideraba al escritor como un neurótico que por un lado es incapaz de renunciar a los placeres instintivamente primarios, alimentando su neurosis en su obra, y por otro, pretende solucionar el problema neurótico a través de una obra. Por ejemplo, un autor neurótico es Dickens, quien aseguraba ver y oir a sus personajes hasta el extremo de que eran los personajes mismos quien dirigían la acción, lo cual parece estar conectado con la sinestesia del hiperestésico, quien por un exceso de sensibilidad es capaz de asociar percepciones sensoriales a través de estímulos en las palabras.
Jung, por su parte, elaboró una compleja tipología psicológica del artista por la cual el carácter extrovertido e introvertido se subdivide en cuatro tipos, en cada uno de los cuales predomina el pensamiento, el sentimiento, la intuición o la sensación, a la vez que agrega que hay dos tipos de creador, el objetivo y el subjetivo.
Kretschmer, importante psiquiatra alemán, realizó una compleja pero interesante tipología de caracteres que en lo que a literatos se refiere divide en poetas con tendencias esquizofrénicas y novelistas maníaco depresivos, lo cual parece enlazar con la visión del poeta poseso y el poeta artífice.
Nietsche, en El origen de la tragedia también habla de esa polaridad, contraponiendo el espíritu dionisíaco al apolíneo, ya que Apolo y Dyonisos eran dioses del arte.
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Saturday, March 26, 2005
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